miércoles, 17 de febrero de 2010
El amigo
Tenemos al hombre más feliz de humanidad, en sus jardines de su casa que se pierde la vista. Nos afirma que un día fue a la feria y todo el mundo le empezó a echar gasolina, mistos en llamas y tartasy el dice que se quedó feliz y alagado. Pues si se siente así esperamos que se lo sigan haciendo tan feliz, hasta nosotros le hemos ayudado tirandole un caldo de sofa a 350ºC por todo el cuerpo y meterlo en una piscina de gasolina ardiendo.
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